Vuelve El Caso, a la tele.

¿Cuántas cabeceras habré reservado yo en aquel pequeño habitáculo de la librería y papelería Bozano en La Isla? Estoy remontándome hacia principios de los años 80. Aquellas cabeceras eran indispensables para  la contabilidad de ejemplares vendidos del distribuidor.  Se cortaban usando una regla procurando que quedara visible el nombre del ejemplar y la fecha de publicación. Era una labor cansina, monótona. No solo era llevada a cabo con El Caso sino con el resto de la prensa del día o semanal y adema también con algunas de las revistas del momento. Otras, las más importantes como el Hola se devolvían completas.

Ahora, en la distancia del tiempo, pienso en que debería haber guardado algún ejemplar como hice con otros rotativos. Ya sea por nostalgia o por interés testimonial. En estos días en los que al parecer están en auge las series españolas, han creado una dedicada a este periódico y las vicisitudes por las que debió pasar teniendo en cuenta la época que le tocó.

Hoy la prensa vende más con los casos de corrupción y los rifirrafes políticos. Son los que ocupan las cabeceras principales y de vez en cuando alguna noticia trágica, que devuelve a los lectores aquel morbo con el que se leía El Caso cada semana. Y es que es triste, pero es así, las buenas noticias, no son noticias.

RS 2016

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