70 AÑOS DE GARANTIA

  Ramón Santos/artículos en prensa

En el número 29 de la calle Vega, en Chiclana de la Frontera, existe un escaparate que, si bien guarda las mismas dimensiones de hace 70 años, su muestrario no es el mismo. Ha pasado el tiempo, y si miramos tras su cristal ya no vemos aquellos primeros aparatos de radio de válvulas que eran la estrella en ventas. Tampoco vemos aquellos televisores de la marca Phillips cuyo lema era el de “Familia Phillip, familia feliz”.

Son otros tiempos, más modernos. Se cumplen 70 años de la inauguración de este establecimiento chiclanero regentado desde siempre por Eloy Aguilar Fornell y que hoy, orgullosamente, lo siguen manteniendo, sus hijos, Francisco, Eloy y Juan. El establecimiento se enmarca dentro de lo que se conoce como comercio tradicional y familiar. Nada más entrar da la bienvenida en el frontal del mostrador una serie de carteles publicitarios de los años 60 y una máquina registradora con su típica palanca para las operaciones de ventas.

Su historia

La historia comienza en una calle cercana; la Corredera Alta, a finales de los años 40, en un pequeño refino que poseía el suegro de Eloy, Francisco Copado. Allí fue donde se vendieron los primeros receptores de radio en Chiclana. Será después de un tiempo, en el que Eloy estuvo vendiendo productos Phillips por catálogo, cuando decide finalmente crear la tienda en la calle Vega. Corría ya el año 1950.
Como buen comerciante, Eloy no se limitaba a vender radios y televisores, fue también representante de seguros, vendía motocicletas de marcas como Lube o Guzzi, o el popular Biscúter que costaba unas 25.000 pts. Vendía también colchones, neveras de nieve y motores de agua AEG.

Como premios por su trabajo comercial, el mismo año de la inauguración de la tienda, Eloy recibía el título de Campeón de ventas Phillips. Un título que luce en una de las paredes de un pequeño rincón que tiene el comercio, junto a una mesa de despacho presidida por un escudo heráldico donde reza el apellido Aguilar. Desde ahí, Eloy dirigió su negocio muchos años.

La anécdota

Durante los primeros años de la televisión en España, sobre 1956, el alcance de las emisiones fue avanzando a medida que se iban instalando repetidores. Eloy, hombre de visión de futuro, escuchó los consejos de un joven llamado Fernando Moreno, hijo del entonces jefe de Telégrafos en la localidad, quien le aseguraba que era posible sintonizar la señal de T.V.E. y sin pensarlo, compró una antena en Madrid por 5.000 pts. Sin embargo la antena no era lo suficientemente potente para captar la señal. Eloy continuó con su empeño y compró otra antena receptora de mayor potencia por la que desembolsó esta vez 11.000 pts. Pese a todo, en la zona solo podía sintonizarse la televisión portuguesa y en aquel escaparate fueron muy aplaudidas las emisiones de las famosas corridas de toros con los Forcados, típicas del país vecino. La gente se agolpaba en el escaparate ocupando todo el espacio de acera a acera. La policía local tenía que acudir a despejar la calle ya que interrumpía el tráfico de vehículos que, aun siendo escaso, podían circular entonces por esta céntrica calle, hoy peatonal.

En la actualidad, con motivo de su aniversario, en este 2020, los herederos de Eloy Aguilar han querido rendir un homenaje a tantos años de permanencia en el comercio de Chiclana, ofreciendo una exposición con cartelería y aparatos de radio de los años 50 y 60 aunque no descartan realizar alguna otra actividad durante la Semana Santa o Feria.

Los tres hermanos Aguilar tomaron buena nota de la fórmula de su padre en los negocios que se resume en tres palabras: trabajo, honradez y constancia. Gracias a eso poseen una fiel clientela y por eso han permanecido durante tantos años en el comercio chiclanero. En este 2020 cumplen sus 70 años de garantía. Felicidades.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Agradezco a la dirección de la publicación que incluyera este artículo en su número cinco: Chiclana Magazine. Destino Chiclana. Febrero de 2020. Página 14. También a los hermanos Aguilar por brindarme la posibilidad de escribir sobre parte de su historia en el Comercio de Chiclana de la Frontera. Enlace al sitio de la publicación: https://www.descubrechiclana.com/revista-ch-magazine/

 

Historias sobre el vino

 Ramón Santos

El etiquetado

Hoy nos parece algo normal, pero las botellas de vino no siempre se han etiquetado. No será hasta entrado el siglo XVIII cuando comienzan los etiquetados de forma generalizada. Esta es parte de su historia.

Los bodegueros de Chiclana han cuidado de sus etiquetados a través de los tiempos. En el Centro de Interpretación del Vino y la Sal de Chiclana podemos disfrutar de una buena colección de etiquetas correspondientes a diversas bodegas locales, muchas de ellas ya desaparecidas. Como Bodegas Saucedo, Barberá, Licorera del Sol, Enrique Quecuty, Juan Periñan Guerrero, Las Albinas, M. Gallardo Montesinos, La Salud, Bodegas de Puerto, Juan J. Arbolí, San José, El Castillo, etc., junto a otras bodegas que aún producen sus vinos en la actualidad como Bodegas Vélez, Primitivo Collantes, La Cooperativa San Juan Bautista, Manuel Aragón y Miguel Guerra. Es una colección muy interesante de Miguel González Saucedo y J. Bustelo de la Quintana que nos permite contemplar antiguos diseños. Gracias a ellas tenemos constancia de muchos de los productos vitivinicolas de Chiclana que hoy solo viven en el recuerdo.

El objetivo de un etiquetado es la clasificación y catalogación de los vinos, algo muy importante tanto para el productor que controla así sus variedades, y lo diferencia y distingue en el mercado, como para el consumidor que es informado mediante datos relacionados con el producto.

La etiqueta más antigua que se conoce es la encontrada por el famoso arqueólogo Howard Carter, está fechada en el año 1532 a. C. En ella se puede leer unas referencias a la zona de cultivo, la fecha de la vendimia e incluso el enólogo supervisor.

En Europa la etiqueta para vinos más antigua tal vez sea la que escribió a mano en un pergamino el monje Dom Pierre Pérignon en el siglo XVII. Esta etiqueta, con las características del vino, estaba atada con un cordel al cuello de una botella. Sin embargo, no será hasta el año 1796 cuando gracias a la litografía se producen masivamente etiquetas de vino.

Las etiquetas han sido consideradas incluso obras de arte. El museo de arte moderno -MoMA- de Nueva York, le dedicó en 1996 una exposición a este formato artístico. Artistas de renombre como Dalí, Picasso o Andy Warhol, entre otros, quisieron en su momento expresarse a través del formato de etiquetas de vino.

En la actualidad, algunas de las bodegas de Chiclana etiquetan sus envases con nuevos diseños. Es el caso por ejemplo, de Bodegas Vélez que, en sus ultimas producciones ha lanzado un nuevo y atractivo diseño destacando un toque artístico en la gama de moscatel. Otras bodegas como Manuel Aragón continúan guardando su estampa clásica en sus etiquetas.

 


 

Echando un cachito

Ramón Santos
Foto de ABC DE SEVILLA
Imagen publicada en ABC

Hace unos años tuve el placer de coincidir en mi vida con una persona de esas que te deja una impronta perdurable, Antonio Moreno Andrade. Ambos nos embarcamos en una aventura radiofónica con la grabación de todos y cada uno de los capítulos de su obra “Chiclana en la memoria”. En el libro, a través de sus páginas Antonio nos lleva hasta la Chiclana de su niñez. Nos habla de la feria de Chiclana, la vendimia, la Navidad, los colegios, del canario, el directo, del Hogar del Camarada, de la Alameda, el fútbol o los toros. Pero también del levante, de la playa y de los aguaores. En definitiva, de todo aquello que sigue vivo en su fresca memoria. Y así es como en la radio surgió como novedad y añadido a la obra en papel, el formato de audio con la propia voz del autor. El resultado no quedó mal y al menos como experiencia fue todo un placer. Este libro de Antonio Moreno fue lanzado en los años 90, de él guardo un ejemplar con dedicatoria incluida.

portadalibroRecién estrenado el nuevo milenio nuestro protagonista sacaba a la luz su libro “Echando un cachito”. (Por cierto aún hay ejemplares disponibles en la librería Navarro). El euro llevaba un año en nuestras vidas y por unas pocas de esas novedosas monedas podíamos conseguir un libro cuyo contenido va más allá de lo divulgativo, que lo es, sino también un testamento en toda regla de la geografía lingüística chiclanera y andaluza.

Escribía Dionisio Montero Valenzuela en el prólogo del libro: “Estamos, sin duda, ante un libro que recoge una parte muy importante de nuestro pasado y que, de no ser por el cariño que Antonio Moreno Andrade sabe ponerle a todas las cosas de su pueblo, hubiera caído en un olvido imperdonable y lo que hubiera sido aun peor, imposible de subsanar”.

echandoComo bien reza en el subtítulo de la obra se trata de un “Diccionario apócrifo chiclanero” esto quiere decir que no está sujeto a ningún canon, pero el propio Dionisio Montero afirma en su prólogo lo siguiente a este respecto: “En cuanto a ese adjetivo de apócrifo, me permito disentir un tanto con el autor. Yo diría que estamos ante un diccionario que, aunque no todo lo extenso que suelen ser las obras de este tipo, es más bien un diccionario de autoridades”.

Sea como sea, mi intención no es otra que la de dar a conocer este trabajo porque, entre otras razones, creo que merece la pena siempre cuidar, mimar y resguardar nuestro tan rico patrimonio cultural, en este caso lingüístico.

Antonio Andrade le puso cariño a su obra, no nos cabe la menor duda. Una obra que le dedica especialmente a Antonio Martínez Martínez (Chicharito) barbero de profesión de la calle Vega, al que conoció junto a otras personas y de quienes en esos “cachitos” de conversación aprendió tanto de la vida y nuestras costumbres.

De la A a la Z, de abuchear a zacabó, pasando por migajón o chiguato, “Echando un cachito” es un libro de consulta interesante que todo chiclanero debiera tener en su casa para de vez en cuando sacarlo de la estantería y echar un cachito con los amigos o familiares recordando un patrimonio del que debemos estar muy orgullosos, nuestro lenguaje del cual somos usuarios y dueños.

PD: Antonio Moreno Andrade, Jubilado desde 2017, ha sido juez toda su vida. Desde 2004 fue presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJA. Su último trabajo literario fue la novela “La sombra en el patio”.
El libro “Chiclana en la memoria” fue editado por el Ayuntamiento de Chiclana y Diputación de Cádiz en 1996 y “Echando un cachito” pertenece a la colección Chiclana VII Centenario. Editado en 2001 también por estos dos organismos citados.

Enlaces relacionados:

Al programa dedicado en la radio: www.ivoox.com/tiempo-radio-25-11-13-audios-mp3_rf_2587333_1.html
A la web de librería Navarro: www.navarrolibreria.com/libro/echando-un-cachito-diccionario-apocrifo-chiclanero_142989

 


 

Selección de palabras del libro “Echando un cachito. Diccionario apócrifo chiclanero” de Antonio Moreno Andrade.

 

Aguaó

Aguador. Cuando no existía red de agua potable, era está transportada en un carro tirado por un asno, con un gran recipiente cilíndrico de duelas de madera o de latón. En unas jarras, el responsable introducía el agua en las tinajas que en cada cocina servían para contener la que se utilizaba para el consumo diario. El hombre penetraba en la casa, cuyas puertas solían permanecer abiertas, sin llamar siquiera, al grito de “aguaóóó!”. Está expresión, lógicamente desaparecida del lenguaje actual, denominaba, en efecto, a quién llevaba el agua a las casas y su estentóreo anuncio actuaba a modo de santo y seña que franqueaba el paso a los domicilios sin más requisito.

Bajío

Se utiliza como sinónimo de mala suerte, “cenizo” o “gafe”. Cuando alguien está afligido por un cúmulo de circunstancias adversas, cuando todo le sale mal, es frecuente que exprese su estado diciendo a modo de justificación: “… no me zale ná, quillo, eh´ que tengo un bajío …”.

Cuajo

Cualidad del cuajado. Ej: “¡Que cuajo tieneh!”, hija; yo no zé cómo taguanta tu novio…

cuajo

Desfogarse

Desahogarse, quedarse tranquilo tras decir aquello que te callaste tanto tiempo.

desfogarse