Periodismo económico: simplificación y rigor

yolfirma Ramón Santos

 Según nos detalla Ángel Arrese en uno de sus artículos* sobre economía, durante el pasado siglo XX, y más concretamente en la década de los 80, se produce el gran avance en materia de cobertura periodística de los temas económicos. Los factores que provocaron tal desenlace estaban, por una parte en la confianza renovada de la iniciativa privada, lo que supuso una “democratización” del poder económico, que sería denominado como “capitalismo popular”. De repente, cualquier ciudadano era capaz de convertirse en inversor y emprendedor. Es aquí donde entra en juego la prensa, necesaria para la creciente demanda de información y noticias relacionadas con la economía.

 Al mismo tiempo, tenemos la revolución informática y de las tecnologías de la información que comenzaban a instalarse en aquellos años 80 para ir poco a poco modificando el panorama de la comunicación. Durante las dos últimas décadas del siglo XX, la revolución avanza y cada vez se hace más presente y surgen los canales de televisión especializados en materia económica. (CNBC y Bloomberg). Igualmente nacen cadenas de radio de corte economista (Intereconomía en España y Frankfurter Bussines Radio en Alemania). En Internet comienzan a proliferar páginas webs y portales dedicados en especial a temas de economía. Para los medios generalistas, la economía se convierte en contenido de importancia capital y ganan espacios cada día, creándose secciones más extensas y completas. En radio y televisión además de incluir espacios en sus programaciones incorporan un apartado sobre temas económicos en sus bloques de informativos.

 Escándalos como los de Enron y WorldCom, unidos al fenómeno mediático de una “nueva economía”, ayudarán en gran medida a que la información de corte económico se afiance más en el colectivo social. La profesionalidad periodística en el campo económico y su influencia en los mercados de capitales y el comportamiento de los agentes económicos se hace patente.

¿Cómo se aborda la compleja actualidad económica, financiera y empresarial?

Mediante tres acciones simplificadoras:

• El quehacer periodístico, sujeto a sus limitaciones espacio-temporales, profesionales y lingüísticas.

• La simplificación que deriva del carácter abstracto del conocimiento económico.

• El periodista ha de hacer atractivo los textos, muchas veces demasiado técnicos y poco interesantes. La pulcritud en lo que se escribe es fundamental ya que los efectos en los mercados de estas informaciones son inmediatos.

¿Es de calidad la información económica que publican los medios? ¿Por qué en ocasiones el público se muestra desconcertado o desinteresado por este tipo de contenidos?

Ángel Arrese en su artículo esboza una serie de características atribuidas a estas cuestiones planteadas. Son estas:

1. Corto y largo plazo (“la economía del sube y baja”)

Paul Krugman piensa que las formas de escribir sobre economía son de tres tipos: los “escritos en griego” (con teorías, formales, mucha matemática, realizado por profesores e investigadores), la “economía del sube y baja” (lo que uno se encuentra en los medios de comunicación) y “la economía de aeropuerto” (la de los best sellers sobre economía y negocios, que pronostican desastres o progresos, algo de humor pero sin rigor). Para Krugman ninguna de estas formulas consigue hacer interesar ni informar adecuadamente al ciudadano sobre la temática económica.

Hay que tener en cuenta que la diferencia del interés sobre economía entre el periodismo y del conocimiento experto. El periodismo está demasiado ligado a la efímera actualidad mientras que el experto se ocupa de lo que permanece y de los posibles cambios en su campo de análisis.

2. Consecuencias directas e indirectas

Las noticias económicas habitualmente no contemplan posibles consecuencias, efectos secundarios, etc. de actuaciones económicas. Henry Hazlitt comentaba que el arte de la buena economía consistía en advertir las consecuencias de una política económica no solo para los directamente implicados sino para toda la sociedad.

3. La categoría y la anécdota (realidades estadísticas e individual)

Se trata de una estrategia periodística en la que se busca una historia de interés humano, un caso particular o un ejemplo llamativo que refleje la realidad. Hablamos de un periodismo económico centrado en los personajes. El problema está en el momento en el que el enfoque se extrema y la información económica distorsione la realidad. La virtud informativa consiste en equilibrar la personalización y la abstracción.

4. Consensos reales e irreales (el mercado, los economistas, los analistas)

En un tipo de periodismo tan dependiente del conocimiento experto, del juicio de quien sabe, el papel de determinadas fuentes de autoridad es clave para dar sentido a realidades susceptible de múltiples interpretaciones.

5. Lógicas económica y humana (economicismo y humanismo)

Uno de los retos periodísticos más importantes es dar sentido a la economía más allá de su ámbito propio, poniéndola en relación con fines humanos y sociales. El periodista debe enriquecer su mirada, integrando la actualidad en marcos informativos más complejos (políticos, sociales, culturales y religiosos).

6. Lo grande y lo pequeño (lo oficial y lo real)

El carácter abstracto e impersonal de la actualidad económica puede dar la errónea impresión de que la economía, como sistema, funciona de forma mecánica al margen de las personas y sus problemas, y de otros ámbitos, como el social o el político.

Carlos Soria comentaba que el informador de economía tenía que superar la “notitis” (dependencia de las notas oficiales), la simulación (información sobre acciones aparentes presentadas por las fuentes) y la filtrodependencia (la manipulación de exclusivas por parte de filtradores).

Finalmente y a modo de conclusión, Arrese destaca que un periodismo económico que quiera avanzar en el camino de la veracidad, la relevancia, el interés y la comprensión de sus contenidos, tendrá que hacer frente al compromiso entre simplicidad y rigor.

*“Entre la simplificación y el rigor” artículo de Ángel Arrese, Vicedecano de Investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, publicado en Cuardenos de Información en 2006.

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