Echando un cachito

Ramón Santos
Foto de ABC DE SEVILLA
Imagen publicada en ABC

Hace unos años tuve el placer de coincidir en mi vida con una persona de esas que te deja una impronta perdurable, Antonio Moreno Andrade. Ambos nos embarcamos en una aventura radiofónica con la grabación de todos y cada uno de los capítulos de su obra “Chiclana en la memoria”. En el libro, a través de sus páginas Antonio nos lleva hasta la Chiclana de su niñez. Nos habla de la feria de Chiclana, la vendimia, la Navidad, los colegios, del canario, el directo, del Hogar del Camarada, de la Alameda, el fútbol o los toros. Pero también del levante, de la playa y de los aguaores. En definitiva, de todo aquello que sigue vivo en su fresca memoria. Y así es como en la radio surgió como novedad y añadido a la obra en papel, el formato de audio con la propia voz del autor. El resultado no quedó mal y al menos como experiencia fue todo un placer. Este libro de Antonio Moreno fue lanzado en los años 90, de él guardo un ejemplar con dedicatoria incluida.

portadalibroRecién estrenado el nuevo milenio nuestro protagonista sacaba a la luz su libro “Echando un cachito”. (Por cierto aún hay ejemplares disponibles en la librería Navarro). El euro llevaba un año en nuestras vidas y por unas pocas de esas novedosas monedas podíamos conseguir un libro cuyo contenido va más allá de lo divulgativo, que lo es, sino también un testamento en toda regla de la geografía lingüística chiclanera y andaluza.

Escribía Dionisio Montero Valenzuela en el prólogo del libro: “Estamos, sin duda, ante un libro que recoge una parte muy importante de nuestro pasado y que, de no ser por el cariño que Antonio Moreno Andrade sabe ponerle a todas las cosas de su pueblo, hubiera caído en un olvido imperdonable y lo que hubiera sido aun peor, imposible de subsanar”.

echandoComo bien reza en el subtítulo de la obra se trata de un “Diccionario apócrifo chiclanero” esto quiere decir que no está sujeto a ningún canon, pero el propio Dionisio Montero afirma en su prólogo lo siguiente a este respecto: “En cuanto a ese adjetivo de apócrifo, me permito disentir un tanto con el autor. Yo diría que estamos ante un diccionario que, aunque no todo lo extenso que suelen ser las obras de este tipo, es más bien un diccionario de autoridades”.

Sea como sea, mi intención no es otra que la de dar a conocer este trabajo porque, entre otras razones, creo que merece la pena siempre cuidar, mimar y resguardar nuestro tan rico patrimonio cultural, en este caso lingüístico.

Antonio Andrade le puso cariño a su obra, no nos cabe la menor duda. Una obra que le dedica especialmente a Antonio Martínez Martínez (Chicharito) barbero de profesión de la calle Vega, al que conoció junto a otras personas y de quienes en esos “cachitos” de conversación aprendió tanto de la vida y nuestras costumbres.

De la A a la Z, de abuchear a zacabó, pasando por migajón o chiguato, “Echando un cachito” es un libro de consulta interesante que todo chiclanero debiera tener en su casa para de vez en cuando sacarlo de la estantería y echar un cachito con los amigos o familiares recordando un patrimonio del que debemos estar muy orgullosos, nuestro lenguaje del cual somos usuarios y dueños.

PD: Antonio Moreno Andrade, Jubilado desde 2017, ha sido juez toda su vida. Desde 2004 fue presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJA. Su último trabajo literario fue la novela “La sombra en el patio”.
El libro “Chiclana en la memoria” fue editado por el Ayuntamiento de Chiclana y Diputación de Cádiz en 1996 y “Echando un cachito” pertenece a la colección Chiclana VII Centenario. Editado en 2001 también por estos dos organismos citados.

Enlaces relacionados:

Al programa dedicado en la radio: www.ivoox.com/tiempo-radio-25-11-13-audios-mp3_rf_2587333_1.html
A la web de librería Navarro: www.navarrolibreria.com/libro/echando-un-cachito-diccionario-apocrifo-chiclanero_142989

 


 

Selección de palabras del libro “Echando un cachito. Diccionario apócrifo chiclanero” de Antonio Moreno Andrade.

 

Aguaó

Aguador. Cuando no existía red de agua potable, era está transportada en un carro tirado por un asno, con un gran recipiente cilíndrico de duelas de madera o de latón. En unas jarras, el responsable introducía el agua en las tinajas que en cada cocina servían para contener la que se utilizaba para el consumo diario. El hombre penetraba en la casa, cuyas puertas solían permanecer abiertas, sin llamar siquiera, al grito de “aguaóóó!”. Está expresión, lógicamente desaparecida del lenguaje actual, denominaba, en efecto, a quién llevaba el agua a las casas y su estentóreo anuncio actuaba a modo de santo y seña que franqueaba el paso a los domicilios sin más requisito.

Bajío

Se utiliza como sinónimo de mala suerte, “cenizo” o “gafe”. Cuando alguien está afligido por un cúmulo de circunstancias adversas, cuando todo le sale mal, es frecuente que exprese su estado diciendo a modo de justificación: “… no me zale ná, quillo, eh´ que tengo un bajío …”.

Cuajo

Cualidad del cuajado. Ej: “¡Que cuajo tieneh!”, hija; yo no zé cómo taguanta tu novio…

cuajo

Desfogarse

Desahogarse, quedarse tranquilo tras decir aquello que te callaste tanto tiempo.

desfogarse

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