Profecias autocumplidas

Ramón Santos

¿Qué son?

La teoría de la Profecía Autocumplida consiste básicamente en que cuando tenemos una creencia segura sobre alguien o algo, ese hecho acaba cumpliéndose aún cuando sea falso en su origen. Pero quizás la definición más exacta es la que dio el propio creador del concepto, el sociólogo Robert K. Merton: La profecía que se autorrealiza es, al principio, una definición «falsa» de la situación que despierta un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción original de la situación se vuelva «verdadera».  Las profecías autocumplidas o autorealizadas las podemos encontrar hoy en día en campos como los negocios, la economía o en el académico. En general el efecto es aplicable a otros muchos ámbitos de la vida, por ejemplo en las relaciones laborales, las sentimentales, en la política, etc.

 

La profecia autocumplida y el efecto pigmalión

pigmalionOtra definición de este digamos “fenómeno” es el llamado efecto Pigmalión basado en el mito griego de Pigmalión, un escultor que termina enamorándose de una de sus esculturas con forma de mujer. El efecto Pigmalión fue desarrollado en un experimento de los investigadores Robert Rosenthal y Lenore Jacobson con el que terminan llegando a la conclusión de que el desarrollo intelectual de los estudiantes resulta en gran medida una respuesta a las expectativas creadas hacia ellos por sus profesores y la manera en que estas expectativas se transmiten.

El efecto pigmalión en la cultura

billyEl efecto Pigmalión ha sido llevado al cine y el teatro en muchas ocasiones siendo una de las primeras la obra “Pigmalión” de George B. Shaw de 1914. Esta obra ha tenido varias versiones o adaptaciones. Podríamos ocupar mucho más espacio sobre el efecto llevado al cine, el teatro o incluso la literatura pero baste citar tan solo como referencia estas películas clave: “Pigmalión” adaptación de Anthony Asquith de 1938, “Rebecca” de Hitchcock en 1940, “Educating Rita” de Lewis Gilbert en 1983 y “Billy Elliot” de Stephen Daldry en el 2000. Todas ellas muy recomendables para acercarnos al concepto de profecía autocumplida y efecto Pigmalión.

Ejemplos de profecia autocumplida

Las profecías autocumplidas están directamente relacionadas con los estereotipos de las personas ya que estos pueden provocar conductas. En la xenofobia encontramos un claro ejemplo. En la sociedad actual se suele relacionar a los inmigrantes con gente vaga y delincuente. Con estas premisas es difícil que estas personas puedan encontrar un puesto de trabajo que les permita subsistir. Como resultado de esta creencia popular al sector de inmigrantes le es muy difícil integrarse en la sociedad como debiera y tiende a usar la delincuencia o trabajos en economía sumergida para sobrevivir. Es el resultado final una profecía autocumplida.

Usaré como otro ejemplo un texto extraído de la red perteneciente a un fragmento de uno de los cuentos y relatos de Gabriel García Márquez:

Gabriel García Márquez

“Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene un hijo de 19 años y le está sirviendo el desayuno con aire de preocupación.  El hijo le pregunta qué le pasa y ella responde: “No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo”.  El hijo que jugaba billar todos los lunes y hasta el momento nunca había perdido una apuesta, se va preocupado y pierde una carambola sencillísima.  El otro jugador tan asombrado como los demás presentes, le pregunta qué le pasó si era una jugada tan fácil. Él contesta: “Es cierto, pero me he quedado preocupado por una cosa que me ha dicho mi madre esta mañana sobre algo grave que le va a suceder a este pueblo”.  El chico se marcha, y los demás comentan que si Dámaso ha perdido por primera vez una partida, pudiera ser cierto, en efecto, que algo malo sucediese en el pueblo.  La noticia empieza a regarse, y una señora observa, que no hay que burlarse de los presentimientos de las madres porque a veces resultan.  Otro señor que la escucha y va a comprar carne, le dice al carnicero: Venía por un kilo de carne, pero mejor deme dos, porque andan diciendo que algo grave va a sucederle a este pueblo y lo mejor es estar preparado.  El carnicero despacha el pedido y cuando entra otra clienta le sugiere: Mejor lleve dos kilos, porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar y se están preparando y comprando comida.  Entonces la señora responde: Tengo varios hijos, mejor deme cinco kilos.  Y en media hora se agota la carne y el carnicero mata otra vaca, y se sigue esparciendo el rumor.

Llega un momento en que todo el mundo en el pueblo espera que pase algo y se paralizan todas las actividades.  Y la tensión crece y crece y todos están desesperados por irse, pero no tienen el valor para hacerlo.  Hasta cuando uno levanta la voz y grita: “Pues yo sí me voy”.  Y agarra sus muebles, sus hijos, sus animales y los mete en una carreta y atraviesa la calle central en donde todo el mundo lo ve.  Y los demás exclaman: “Si éste se atreve, nosotros también…”,  y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo.  Y uno de los últimos que abandona el pueblo dice: Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.  Y todos huyen como en un éxodo de guerra y pánico y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, y le dice a su hijo que marcha a su lado: “Viste, mijo, que era cierto lo que te decía esta mañana que algo muy grave iba a suceder en este pueblo”.

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